Amusementive
Crime
The countdown
Capitulo I:
El inicio de la pesadilla
— ¿Qué fue lo que paso?— preguntó un hombre de estatura baja quien
portaba un elegante impermeable de terciopelo color crema, quién con una
linterna iluminaba el delicado rostro de la condenada, una hermosa mujer de
dorados cabellos y mirada de cielo
—Un respiro— dijo sin
vacilar
— ¿A qué se refiere?
—Espere diez años este día
señor, el día de mi absoluta libertad, llegó de manera inesperada y sorpresiva
pero créame cuando le digo que yo no maté a Gallagheri sin embargo su muerte me
llena de alegría
— ¿Cómo puede ser tan
cínica? ¿No vé que una persona acaba de perder la vida? Además usted sólo sabe
hacer falsas acusaciones
—No señor usted está
equivocado, no ha muerto una persona, ha muerto un demonio y no soy una
mentirosa ahora el mundo es mejor porque las plagas han partido al infierno.
— Es que bueno usted me está
diciendo tonterías ¿Cómo es posible que de quién me habla pueda ser tal cosa?
— ¿No lo entiende verdad? Ya
le dije que eran demonios y lo digo literalmente, pero de una clase muy
diferente, no de los que roban almas ni te devoran de un bocado, era mucho peor
que eso, y dicen que las apariencias son engañosas
Lluvia: un montón de agua
que cae del cielo, concretamente de las nubes y personalmente odiaba porque
hacía que se cayera su maquillaje rojo, blanco y negro, lo usaba para que nadie
la reconociera y pudiera abusar de ella, ya había aprendido la lección hace
mucho tiempo con esa mujer que la devoraba
con la mirada cada vez que la veía y al que no le guardaba ni media pizca de
respeto, sólo la veía como la dueña de la carpa, quien al principio era sólo
malvada pero poco después de un accidente, su mente se atrofió y empezaron los
tiempos realmente negros para la muchacha. Estaba enferma y desgraciadamente
ella era su enfermedad y nunca encontró encontraba la cura.
¿Su Nombre? Ashlia Sáez,
pero todos le decían “Jo” porque cuando su rostro se viste de esos tres colores
es mejor conocida como “La Joker, respaldada por las ropas brillantes y
extravagantes que lucía en sus presentaciones. Su sueño de vida siempre fue ser
una bailarina, no delicada ni ingenua e inocente simplemente deseaba ser la mejor.
Pero cuando su Francesca
falleció el mundo que con cariño inicial conoció se destruyó cual cristal choca
en el piso destruyéndose en minúsculas partículas que hoy representan el tamaño
de la felicidad en su alma, es decir casi inexistente
Todo empezó hace años cuando
tenía catorce y se encontraba cursando el segundo año de secundaria, el día en
que fue llamada de sorpresa a la dirección, cosa que tanto a ella misma como a
los demás debido a su intachable recorrido en la escuela no había duda de que
era la mejor y todos coincidían que gracias a su excelencia académica pronto
recibiría una invitación a formar parte del alumnado de una de las más
prestigiosos colegios del mundo.
Siempre alegre, era una luz
que se podía notar hasta en el sitio más remoto, su increíble y positiva
personalidad la hizo acreedora del apodo “Rayito”
Además desde pequeña una especie
de luz de tono anaranjado la cubría por completo, claro esto sólo ella podía
percibir y sobre su cabeza un espíritu se posaba, parecía una de esas
increíblemente bellas ninfas que tanto mencionaban las leyendas griegas.
―Ashlia, te llaman en la
oficina de la directora―señaló la señorita Méndez, segunda al mando y mejor
amiga de la ya nombrada, quién con gestos de preocupación y tristeza ingresó al
salón con una papeleta en la mano izquierda.
―Si claro ya voy
La sonrisa en su rostro
podría ser fácilmente una obra de arte, era extraordinaria e inocente, una
combinación fatal. Nada iba arruinar su día.
Salió del aula y dando
varios pasos después subió una escalera hasta llegar a la segunda planta, a
mano derecha se hallaba el destino recibido.
Pero algo extraño pasó,
sintió un enorme temor y rabia al ver a esa mujer que la acompañaba, era muy
alta de tez blanca, ojos marrones y muy abundante cabellera negra, algo podía
notar en el aura que lo rodeaba que era del tipo en el que nunca debías de
confiar, no entendió nada de lo que ellas dos hablaban, el idioma que
utilizaban no lo comprendía aunque según sus propias deducciones podría ser
sueco o quizás alemán, segura para nada estaba. Un error la hizo dar un paso
atrás y pisar lo que parecía un juguete inflable lo que causó ruido y advirtió
a quienes en la habitación se encontraban.
―Sáez entra por
favor―instruyó la avejentada mujer con fría actitud rodeando el cuello de la
muchacha atrayéndola al individuo que tenía al frente
― ¿Mando a llamarme Señora
Greco?
―Sí, escúchame te tengo
terribles noticias, tu tía ha muerto en un accidente en la autopista cuando
veía para acá, al parecer un tráiler la sacó del camino y la llevó hacia un
barranco, por la gravedad de la caída no se salvó
Después de oír “Tu tía ha
muerto” lo demás sólo eran múltiples telarañas tejiéndose en su cabeza que cada
vez le nublaban más el juicio, aquel rayo de cegadora luz que se creía
inapagable en pocos segundos dio muestras de que se había fundido para no
volver a prender jamás.
― ¡No! ¡No puede ser dígame
que es una broma señora por favor!
―Lo lamento es verdad, mira
esta es doña Emilé Gallagheri, ella es la encargada del orfanato de la ciudad,
lo siento Ashlia pero te has quedado sin familiares y sin nadie que cuide de ti
así que a partir de ahora estás bajo custodia del estado
Con una descarada sonrisa
tomó el brazo de la jovencita retirándola del lado de la directora y llevándola
al suyo
― ¡Oiga suélteme!
―Escúcheme señorita ahora yo soy su tutora
legal así que te pido total obediencia― respondió con brusquedad torciéndole un
poco la extremidad
― ¡No me importa si es la
mismísima reina de Inglaterra usted no puede llevarme ni puede obligarme a
hacer su santa voluntad, siempre he sido muy paciente y a quienes merecen el respeto con todo gusto
se los ofrezco pero a usted jamás se lo daría
Sumamente enojada Emilé
propinó una bofetada a su agresora quien sin dudar se la devolvió, una estúpida
guerra de golpes que casi inmediatamente Adriana Greco detuvo
― ¡Ambas son un completo
desastre! ¡Ashlia tu irás al orfanato no tienes ninguna opción! Y usted señora
Gallagheri más vale que trate bien a esta joven, cada mes iré a visitarla para
ver que todo esté en perfecto estado y ahora no es por correrlas pero deben
irse antes de que los estudiantes salgan, no quiero que anden preguntando
acerca de esto. Dicho esto salieron del cubículo de oficina.
Por más que Ashlia gritaba y
rogaba que no se la llevaran nada pudo hacer para evitarlo, aquella misteriosa
y perturbadora fémina era su dueña literalmente la llevó de la mano hasta la
salida donde esperaba un coche antiguo la subieron y el chofer empezó a
conducir varios kilómetros hasta una desconocida desviación donde a lo lejos se
divisaba una mansión estilo gótico que era cubierta con una especie
de...¿carpa? no sabía que era ese lugar pero sabía que empezaría una verdadera
pesadilla pues ese espíritu tan alegre y fresco que su cuerpo siempre poseía
sonriente fue lentamente consumiéndose, perdiendo su anaranjado brillo y
marchitándose como veneno en flor.